Cabalá

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Cabalá

La Cabala o más correctamente: Kabalá (en idioma hebreo קבלה, ‘recibir’) es el nombre que los judíos dan al conocimiento místico que originalmente se transmitía de boca en boca. Dentro del gran tesoro del Talmud, el libro de la ley (s. VI), existen menciones a la especulación mística. Hay historias que hablan del secreto de esas doctrinas por lo que se creía que un conocimiento tan poderoso debía limitarse a un pequeño grupo.
La base de este estudio consiste en el análisis del Árbol de la Vida.
Cada círculo del árbol de la vida representa una de las diez sefiroth; diez esferas que constituyen los distintos aspectos de Dios mediante los cuales éste se manifiesta.
Según las enseñanzas cabalísticas, la Cabala precede a cualquier religión o teología y fue dada a la humanidad por el mismísimo Dios Yahwéh.
Para la Cabala, el universo funciona de acuerdo a ciertos principios supremamente poderosos. Al entender estos principios y al aprender a actuar de acuerdo con ellos, la vida mejora enormemente en lo inmediato, y se logra a mediano y largo plazo la verdadera plenitud, para uno mismo y para toda la humanidad.
Así, de la misma manera en que las leyes físicas básicas, tales como la gravedad y el magnetismo existen independientemente de nuestra voluntad y de nuestra conciencia, las leyes espirituales del Universo influyen en nuestras vidas cada día y a cada momento.
La Cabala brinda el poder de entender y vivir en armonía con estas leyes, y además, de usarlas para beneficiarnos a nosotros mismos y al mundo.

Estructura de los Sefiroth

La Cabala se encuentra compuesta por diez esferas (sefirot), enumeradas habitualmente en el orden en que el rayo de Dios desciende para crear el mundo, que es la misma numeración que es utilizada por la europeizada cábala hermética.
Se representaban como un árbol o en esferas concéntricas, como un hombre o como un candelabro. Estas doctrinas, no se proponían ser solamente un sistema teórico sino que destacaba que la acción humana tenía un efecto en el mundo superior y que, sirviendo a Dios, el alma piadosa lograría unirse a lo divino. El candelabro, muestra en efecto, la jerarquía de los sefirots del más elevado al más bajo, con las virtudes pertenecientes a los seres humanos.

Se encuentran listados a continuación sus nombres y el significado traducido del hebreo:

1. Keter (La Corona. Providencia equilibrante).
2. Hokmah (La Sabiduría).
3. Binah (La Inteligencia siempre Activa).
4. Hesed (La Misericordia. Grandeza).
5. Gevurah (La Justicia. Fuerza).
6. Tifereth (La Belleza).
7. Nezah (La Victoria de la Vida sobre la Muerte).
8. Hod (La Eternidad del Ser. Gloria).
9. Yesod (El Fundamento. La Generación o piedra angular de la Estabilidad).
10. Malkuth (El Reino. Principio de las Formas).


Keter, el primer sefirah

Keter o la corona, es el punto de equilibrio, es la primera revelación de Dios y establece su nombre divino. Contiene todo lo que existió, lo que existe y lo que continuará existiendo. Es la realidad única, el misterio absoluto, la esencia pura de la que emanan las restantes Sefiroth.

Hokhmah, el segundo sefirah

Hokhmah es el primer atributo en el Pilar de la Misericordia. Es el intelecto de la mente divina y una señal de talento en los humanos. Esta equilibrado con Binah, la compasión, el lado opuesto del pilar de la severidad. Es la Sabiduría divina por la cual la deidad se conoce a sí misma, y permite a todo ser reconocer la Unidad en su interior.

Binah, el tercer sefirah

Binah es la compasión y el primer atributo en el Pilar de la Severidad. Representa el intelecto divino y significa la aceptación de la tradición y el uso de la razón en la humanidad. La Inteligencia, es la gran madre o matriz universal, generadora de todos los mundos y seres, a los que discrimina y forma sólo para devolverlos nuevamente al uno.
Estas primeras tres Sefiroth son en realidad una sola: Kether es el Conocimiento, Hokhmah el sujeto que conoce (activo) y Binah el objeto conocido (pasivo).

Hesed, el cuarto sefirah

Segundo atributo del Pilar de la Misericordia, representa las cualidades divinas de la tolerancia, la generosidad y el amor que se irradia a toda la creación. En el Pilar de la Severidad se equilibra con Gevurah, el juicio.

Gevurah, el quinto sefirah

Gevurah, el juicio, representa la justicia divina y el orden. Se complementa con el cuarto sefirah, Hesed, el segundo atributo del Pilar de la Misericordia.

Tiferet, el sexto sefirah

Este es el corazón de los corazones, sobre el cual reside la esencia de las cosas. Es la primera unión en el Pilar del Equilibrio. Daat, o la sabiduría, es la unión que continúa a Tiferet, aunque ésta no es un sefiroth. Es la Belleza que entrelaza a todas las Sefiroth entre sí.

Nezah, el séptimo sefirah

Nezah es la eternidad y el tercer atributo del Pilar de la Misericordia. Tradicionalmente se interpretaba como la victoria y representa el papel expansivo de los ejércitos de Dios y la cualidad dinámica, espontánea e impulsiva de la humanidad.

Hod, el octavo sefirah

Hod es el atributo más bajo del Pilar de la Severidad. Traducida a veces como “esplendor” o “gloria”, puede referirse tanto a los ejércitos de Dios como a las cualidades pasivas y cognoscitivas de la especie humana.

Yesod, noveno sefirah

Yesod, la última de las uniones en el Pilar del Equilibrio, es el fundamento de todo lo existente, en los seres humanos, representa el ego, o la base de la conciencia.

Malkhut, el décimo sefirah

El último sefirah, el reino, simboliza la presencia de Dios en la materia. Tradicionalmente se consideraba que tenía naturaleza cuádruple en alusión a los cuatro elementos (agua, fuego, aire y tierra). Entonces, entiende que Dios se manifiesta en el mundo por medio de la combinación de estos cuatro elementos. Constituye el descenso de Kether al mundo material y representa la Omnipresencia e Inmanencia divina en todas las cosas.


Virtudes y Valores

Según la Cabala, quien aspira al Conocimiento (Daat) ha de saber que su fuego interior, que no es otro que la pasión por la Verdad y su amor a ella, ha de ser constante y continuo, es decir que no se encienda tanto que por su causa arda y se pierda nuestro ánimo, y al contrario, que tampoco disminuya al punto de apagarse. Es el delicado juego de los equilibrios de que hablaban los alquimistas medioevales y renacentistas, los cuales también aconsejaban que en todas las operaciones debían prevalecer las virtudes de la paciencia y la perseverancia.
En el mantenimiento de ese fuego y en el control natural de su potencia, radican los principios fundamentales de la Cabala.

Es por ello que cada sefiroth está vinculado con una o más virtudes.
1. Keter (La Corona. Providencia equilibrante).
Virtud: consecución, culminación de la gran obra.
2. Hokmah (La Sabiduría).
Virtud: la devoción.
3. Binah (La Inteligencia siempre Activa).
Virtud: silencio. El entendimiento.
4. Hesed (La Misericordia. Grandeza).
Virtud: obediencia.
5. Gevurah (La Justicia. Fuerza).
Virtud: energía, coraje.
6. Tifereth (La Belleza).
Virtud: devoción a la gran obra.
7. Nezah (La Victoria de la Vida sobre la Muerte)
Virtud: generosidad.
8. Hod (La Eternidad del Ser. Gloria).
Virtud: veracidad.
9. Yesod (El Fundamento. La Generación o piedra angular de la Estabilidad).
Virtud: independencia.
10. Malkuth (El Reino. Principio de las Formas).
Virtud: discriminación.

El Conocimiento (Daat) está asociado a su vez con las siguientes virtudes: desapego, perfección de la justicia, y la aplicación de las virtudes no corrompida por consideraciones de la personalidad, confianza en el futuro.
Es la esfera donde toma forma (forma en sentido abstracto) la fuerza pura. Es el punto de percepción más elevado del alma humana considerado como alma (Yo Superior, Yo evolutivo...). Representa el punto en el que un alma ha alcanzado la estatura completa de su desarrollo evolutivo -pudiendo elegir entre pasar a una evolución posterior en otras esferas o permanecer asistiendo en la Jerarquía planetaria-.
Antes del grado de Daat, la experiencia de un alma se dedica a producir una fusión de sí misma con el Espíritu -para llegar a ser-. Daat es la esfera de la Realización en su significado más supremo, entendimiento unido con conocimiento -la mente humana alcanza una percepción completa de Todo.