Cumbre de la Tierra

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LA CUMBRE DE LA TIERRA: UNA ESTRATEGIA PARA EL FUTURO, RÍO DE JANEIRO, BRASIL
http://www.un.org/geninfo/bp/enviro.html

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, conocida también como Cumbre de la Tierra, tuvo como escenario la ciudad brasileña de Río de Janeiro en junio de 1992.
Esta fue la reunión internacional de más alto nivel que se hubiera registrado: asistieron 172 países, y un número inédito de 107 jefes de Estado y de Gobierno, junto a decenas de miles de delegados y representantes de la sociedad civil.

Ellos asistieron a la firma de una serie de compromisos, el más importante de ellos la Agenda 21 o Programa 21, que propone un plan de acción para lograr un desarrollo compatible con la conservación del ambiente.
De hecho, un aporte fundamental de esta Cumbre de la Tierra fue la difusión del concepto de desarrollo sustentable o sostenible, entendido como aquel que permite satisfacer las necesidades del presente sin comprometer las capacidades que tendrán las futuras generaciones de satisfacer sus propias necesidades.

Unos 22.400 representantes de organizaciones no gubernamentales (ONG) atendieron, junto a 2005 personas aproximadamente en el Foro de ONG que se convocó paralelamente y al que se atribuyó estatus consultivo. Los temas tratados incluían los:

- escrutinio sistemático de patrones de producción — especialmente de la producción de componentes tóxicos como el plomo en la gasolina y los residuos contaminantes.

- fuentes alternativas de energía para el uso de combustibles fósiles, vinculados al cambio climático global.

- apoyo al transporte público para reducir las emisiones de los vehículos, la congestión en las ciudades y los problemas de salud causado por la polución.

- la creciente escasez de agua.

Los principales logros de la Conferencia fueron la Convención para la Diversidad Biológica y el acuerdo sobre la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que más tarde llevaría al Protocolo de Kioto sobre el cambio climático

Al mismo tiempo se iniciaron negociaciones con miras a una Convención de lucha contra la desertificación, que quedó abierta a la firma en octubre de 1994 y entró en vigor en diciembre de 1996. En la Declaración de Río se definen los derechos y las obligaciones de los Estados respecto de principios básicos sobre el medio ambiente y el desarrollo. Incluye las siguientes ideas: la incertidumbre en el ámbito científico no ha de demorar la adopción de medidas de protección del medio ambiente; los Estados tienen el "derecho soberano de aprovechar sus propios recursos" pero no han de causar daños al medio ambiente de otros Estados; la eliminación de la pobreza y la reducción de las disparidades en los niveles de vida en todo el mundo son indispensables para el desarrollo sostenible, y la plena participación de la mujer es imprescindible para lograr ese desarrollo.

Esta Declaración también reconoce la urgencia de respetar los intereses y los derechos de los pueblos indígenas (Principio 22) entre otras disposiciones vinculadas a estos pueblos, lo que significó un gran quiebre en la materia.