Educación

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Educación

La educación es un Derecho Humano fundamental que está reconocido en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en la Convención sobre los Derechos del Niño y además es el catalizador más poderoso para el desarrollo humano.
A pesar de esto, la realidad queda muy lejos de una escolarización y una alfabetización total. Actualmente 125 millones de niños y niñas no acuden nunca al colegio y otros 150 millones lo abandonan antes de completar 4 años de educación y sin haber adquirido habilidades básicas. Por otro lado en todo el mundo 872 millones de personas son incapaces de leer o escribir.

Además de estas cifras también se ha de tener en cuenta los millones de niños y niñas que asisten al colegio en condiciones que hacen que la educación sea de baja calidad tal como infraestructuras deficientes, exceso de alumnos y/o mezcla de diferentes niveles en una misma aula, entre otros factores.
Sin embargo, actualmente parece haber un consenso en que el desarrollo de la educación favorece directamente el desarrollo social y económico de una región o un país. También se está de acuerdo en que para que esto tenga efecto, es básico y previo el desarrollo de las capacidades personales. El objetivo fundamental de la educación en general y de la educación escolar en concreto es proporcionar a los ciudadanos y estudiantes una formación plena que les ayude a estructurar su identidad y a desarrollar sus capacidades para participar en la construcción de la sociedad.
En este proceso, el sistema educativo debería posibilitar que los alumnos, como futuros ciudadanos, reflexionen, construyan y pongan en práctica valores que faciliten la convivencia en sociedades plurales y democráticas, tal como el respeto y la tolerancia, la participación y el diálogo.

La madurez y consolidación de las sociedades democráticas en gran medida viene dada por el desarrollo de las capacidades individuales y por la capacidad que tenga la sociedad para integrarlas y hacerlas funcionales en los proyectos colectivos. Por esto, cuando la sociedad en general o un país concreto se preocupa y se plantea la mejora de su educación, en realidad está confiando en su potencial para generar progreso social y en su potencial transformador en todas las dimensiones, la personal, la política, la cultural y la tecnológica, económica y productiva. Y de forma más inmediata se le está asignando el papel de catalizador para que se de la adaptación de la sociedad a los acelerados cambios que se producen en cada una de ellas.

Cambio social y necesidades educativas: Potenciar la educación básica

Vamos, y estamos bastante avanzados en el proceso, hacia una sociedad de la comunicación y del conocimiento. Se dice hace tiempo que vivimos en un mundo o una “aldea” global debido a la dinámica de mundialización de los intercambios en general (materia primeras, productos manufacturados, capitales, tecnología, información) y de los procesos productivos (división internacional de las fases de la producción), al desarrollo de las tecnologías y medios de transporte, y al protagonismo de los medios de comunicación. Estos cambios hacen que las competencias necesarias para incorporarse al proceso de modernización, y que la educación debería crear, están cambiando. Así, en muchos países las competencias adquiridas por gran parte de la población empiezan a ser obsoletas o poco funcionales a corto plazo. Y nos referimos tanto a las capacidades y habilidades personales de los ciudadanos para desenvolverse en la vida cotidiana como a las competencias de la empresa para incorporarse o mantenerse en el mundo productivo o en el mercado. Ya no es suficiente que un país disponga de mucha mano de obra para ser competitivo, sino que además es necesario que sea cualificada.

Ante estos cambios se debería intervenir para que el ciudadano y trabajador, pueda hacer frente a la nueva situación y a las perspectivas de futuro.

En primer lugar se debería revalorizar el papel de la cultura general, subir el nivel medio de educación de la población y hacer que la educación básica llegue a toda la población. Esto permitiría que los ciudadanos puedan comprender, crear y adquirir a lo largo de su vida nuevas competencias. Asimismo, con esta educación básica se trataría de crear ciudadanos capaces de asimilar innovaciones de tipo tecnológico y cambios económicos, sociales, culturales y de hábitos en general, que continuarán dándose, pero también ciudadanos responsables, democráticos y con capacidad crítica.

Y se ha de reforzar la importancia de potenciar la formación básica puesto que entre otras cosas incidirá en:
• La prevención de enfermedades y la reducción de la mortalidad, sobre todo la mortalidad infantil.
• Multiplicación del crecimiento puesto que la población puede utilizar tecnologías más sofisticadas y aumentar los niveles de productividad.
• El incremento de la equidad puesto que permite a los sectores de población más pobre participar en los procesos de distribución del crecimiento y beneficiarse de nuevas oportunidades.
• Fomenta la democracia en tanto que los ciudadanos pueden acceder a más información y más elementos de análisis, pueden conocer mejor sus derechos y pueden participar de forma más autónoma..
• Permite construir la estructura sobre la que se desarrollaran las habilidades básicas que con posterioridad permitirán niveles superiores de aprendizaje y de capacitación específica.
• Y porque en los últimos años, en los países de América Latina la escolarización primaria ha tenido incrementos reducidos en tanto que en la enseñanza media y superior tanto la escolarización como las inversiones proporcionalmente han sido mucho más intensas, permitiendo que la movilidad social sea mayor en los sectores medios.

Capacitación y formación profesional

Se debería incrementar asimismo la capacitación tipo laboral. Tradicionalmente las técnicas que se han empleado en la producción siempre han ido cambiando pero de forma progresiva y en base a unos conocimientos básicos, con lo que siempre era fácil que el trabajador pudiese acceder al conocimiento de la nueva técnica (tecnología electromecánica). Sin embargo en la actualidad la gran dificultad se presenta porque se está modificando la base del conocimiento necesario para ejecutar la técnica (tecnología electrónica e informática). De esta forma el trabajador sin formación no puede hacer suyo el saber científico ni la nueva tecnología.
Para ello es imprescindible la inversión en educación y en la actualización de la formación profesional. Esto por un lado permite el incremento del nivel general de conocimientos de la población y por otro permitiría acercar la escuela a la empresa.
Otro argumento que refuerza la necesidad de potenciar la formación profesional es el papel que tiene la actividad laboral como espacio de desarrollo personal aunque generalmente se suela resaltar tan sólo el aspecto económico. El lugar de trabajo es un espacio de relación y integración social, en especial a través de los valores compartidos, de la transmisión y comunicación de experiencias y evidentemente de la autonomía y capacidad de consumo.

La Educación para el Desarrollo

El cambio hacia un modelo de desarrollo humano, ecológico y sostenible supone un cambio de mentalidad y una concienciación social de la necesidad de estos cambios. Es por ello que se ha de intervenir desde la educación formal y no formal a través de una Educación para el Desarrollo. Una educación que es para y en el desarrollo y no sólo para el crecimiento económico, en cuanto que el desarrollo supone un proceso que conduce a la realización y potenciación de capacidades individuales y colectivas.
La Educación para el Desarrollo debería plantear las cuestiones éticas que se relacionan con el funcionamiento de la sociedad y por lo tanto tendrá relación con las problemáticas implicadas entre otras como la paz, la democracia, la multiculturalidad, el consumo, la salud, y el medio ambiente. Se debería convertir en un ámbito de discusión sobre estas problemáticas relevantes y de formación en actitudes y valores que posibiliten un compromiso personal y colectivo hacia la solución de estas problemáticas.

Algunos de los objetivos generales de la Educación para el Desarrollo son:
• Facilitar la comprensión de las relaciones que existen entre nuestras vidas y experiencias y las de las personas de otras partes del mundo.
• Incrementar el conocimiento sobre las fuerzas económicas, sociales y políticas que explican y provocan la existencia de la pobreza, de la desigualdad y la opresión y que condicionan nuestras vidas como individuos pertenecientes a cualquier cultura del planeta.
• Desarrollar las capacidades básicas para poder participar en la construcción de la sociedad.
• Desarrollar valores, actitudes y destrezas que acrecienten la autoestima y las capaciten para ser responsables de sus actos.
• Fomentar la participación en propuestas de cambios para lograr un mundo más justo y más equitativo.
• Dotar a las personas y a los colectivos de recursos e instrumentos que les permitan incidir y transformar el contexto en que viven.
• Favorecer un Desarrollo Humano y sostenible a nivel individual, comunitario e internacional.