Respeto por la capacidad de carga

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Respeto por la capacidad de carga

Se llama capacidad de carga de la Tierra o de un territorio a la población que puede sustentar atendiendo a sus necesidades mínimas. Es un concepto relativo, que fue elaborado por los ingenieros agrónomos para determinar la cantidad de cabezas de ganado que puede soportar un campo de pastoreo o de cría. Sin embargo, puede aplicarse tanto al planeta como a la agricultura, a la pesca, a los recursos humanos, a una región en particular, y también a la vinculación de las personas con la tarea que desempeñan dentro de una organización.

En las últimas décadas, el crecimiento material de la humanidad con elevación de los niveles de población y de producción de bienes, ha llevado a que las necesidades de recursos naturales sean cada vez mayores y más complejas. La naturaleza es generosa, pero al mismo tiempo frágil y de equilibrio precario. Hay límites que no se pueden traspasar sin poner en peligro la integridad básica del sistema planetario que sustenta la vida.
En este sentido, Dennis L. Meadows ha observado que "si las actuales tendencias de crecimiento de la población mundial, industrialización, contaminación, producción de alimentos, y explotación de recursos continúan sin modificaciones, los límites del crecimiento en nuestro planeta se alcanzarán en algún momento de los próximos cien años". Pero este autor y otros muchos, señalan que es posible alterar estas tendencias y crear unas condiciones de estabilidad económica y ecológica capaces de ser sostenidas en el futuro.

Una actividad es sostenible, si virtualmente puede continuar por tiempo indefinido. En tal sentido, la Estrategia para el Futuro de la Vida -Cuidar la Tierra (UICN, PNEUMA, WWF, 1991) da a la expresión "desarrollo sostenible" el contenido de "mejorar la calidad de vida humana sin rebasar la capacidad de carga de los ecosistemas que la sustentan".
Dado que la supervivencia de la humanidad depende de los sistemas naturales que sostienen la vida en la Tierra, un desarrollo –incremento del bienestar económico y social de las persona– duradero o sostenible debe conjugar la explotación de los recursos, la evolución tecnológica y la acción institucional para satisfacer las aspiraciones y necesidades humanas sin poner en peligro tales sistemas-atmósfera, suelo, agua, seres vivientes-provisores de recursos.
En este sentido, uno de los principios sobre los que debe configurarse un desarrollo sostenible es mantenerse dentro de la capacidad de carga de los ecosistemas de la Tierra, siendo estos límites los que dichos ecosistemas pueden soportar sin sufrir un grave deterioro, y exige un equilibrio entre el volumen de población, los estilos de vida del ser humano y la capacidad de carga de la Tierra. Complementariamente, la capacidad de carga de un ecosistema puede aumentarse mediante el uso de tecnologías cuidadosas y por la minimización del agotamiento de los recursos no renovables (petróleo, carbón, etc.), mediante reciclaje, disminución de la cantidad necesaria de un recurso para fabricar un producto, aumento de la vida útil de los productos o sustitución de los recursos no renovables por renovables si ello resulta posible.

Tal como se menciona inicialmente, la capacidad de carga también permite determinar la cantidad de horas que un individuo debe trabajar y las tareas que puede desempeñar dentro de una organización, sin que por ello colapse o se ponga en riesgo su “ecosistema”, o sea: sin sobrecargarse. El realizar demasiadas tareas en forma simultánea arriesgando la estabilidad psicofísica de una persona o el trabajar más horas de las estipuladas por los organismos que regulan estos aspectos de la vida laboral, son cuestiones que se oponen a un desarrollo humano sostenible, ya que esta disciplina se basa en el bienestar general de las personas en tanto parte de la naturaleza y de un gran ecosistema, interconectado y sistémico.

Como ya es de público conocimiento: “Alcanzar o tener Todo no se puede”, por lo tanto cuando hablamos de capacidad de carga, inmediatamente tenemos que considerar cuáles van a ser las variables de ajuste que elegiremos sacrificar para poder tomar las decisiones correctas sin excederla ni agotarla. A modo de ejemplo cito el siguiente caso: hay tres cosas que nunca van de la mano: el tiempo, el dinero y la calidad. Si disponemos de poco tiempo y buscamos mucha calidad, entonces tendremos que invertir mucho dinero, y viceversa.