Rodrigo Baggio

De Sosteniblepedia
Saltar a: navegación, buscar

Contenido

Rodrigo Baggio

La revista Time incluyó a Rodrigo Baggio en la nómina de los 50 jóvenes que probablemente cambiarán el mundo en el Tercer Milenio. Y este líder ya comenzó a trabajar en esa dirección: su Comité para la Democratización Informática (CDI) enseña computación a jóvenes de escasos recursos y, de esta manera, los instruye para conseguir buenos trabajos, crear sus propias oportunidades y participar activamente en el desarrollo de sus sociedades.

A principios de la década del 90, Rodrigo –que en la actualidad tiene 33 años– trabajaba como consultor de IBM en Río de Janeiro. Fue entonces cuando tomó conciencia de que la industria de la computación estaba dejando aún más rezagados a los más pobres del Brasil. Comenzó en consecuencia a pedir que le donaran computadoras y creó una escuela de computación básica en un barrio marginal. Poco después, comunidades de diversas zonas de la ciudad empezaron a solicitar su programa.
Para satisfacer la creciente demanda, en 1995 fundó el CDI y creó una red de escuelas con voluntarios locales. Además de capacitar a los jóvenes en el procesamiento de textos e imágenes, el CDI se ocupa también de promover temas de interés ciudadano, alfabetización, ecología, salud, responsabilidad sexual, derechos humanos y prácticas en contra de la violencia.
En la actualidad el CDI –que tiene su base en Río de Janeiro– cuenta con “sedes” en 10 países, 19 estados y 38 ciudades, donde se han graduado ya más de 278.000 alumnos. La red está integrada por 596 escuelas de computación en Brasil y otras 48 de diversos países de América Latina.
Las organizaciones que desean fundar Escuelas de Informática y Ciudadanía (EIC) deben proporcionar el espacio (aulas de colegios, bibliotecas, sedes de asociaciones vecinales y organizaciones ciudadanas), el equipamiento, las computadoras y accesorios, que generalmente son donados por empresas. Su misión beneficia a los niños, jóvenes y adultos que residen en áreas y barrios superpoblados y de escasos recursos. “La persona que no se capacita en el manejo de la tecnología actual es virtualmente analfabeta, igual que quien no sabe leer ni escribir. Queremos evitar que esto suceda”, dice Baggio, que apuesta a la inclusión, la autosuficiencia, la democratización y la esperanza.