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Noam Chomsky

Avram Noam Chomsky (Filadelfia, Estados Unidos, 7 de diciembre de 1928) es un lingüista, filósofo, matemático, activista, autor y analista político estadounidense. Es profesor emérito de Lingüística en el MIT y una de las figuras más destacadas de la lingüística del siglo XX, es sumamente reconocido en la comunidad científica y académica por sus importantes trabajos en teoría lingüística y ciencia cognitiva. A lo largo de su vida, ha ganado popularidad también por su acercamiento al estudio de la política, siendo hoy reconocido como un activista e intelectual político que se caracteriza por una visión fuertemente crítica de las sociedades capitalistas y socialistas, habiéndose definido políticamente a sí mismo como un anarquista1 2 o socialista libertario.3
Propuso la gramática generativa, disciplina que situó la sintaxis en el centro de la investigación lingüística y con la que cambió por completo la perspectiva, los programas y métodos de investigación en el estudio del lenguaje, actividad que elevó definitivamente a la categoría de ciencia moderna. Su lingüística es una teoría de la adquisición individual del lenguaje y una explicación de las estructuras y principios más profundos del lenguaje. Postuló un aspecto bien definido de innatismo a propósito de la adquisición del lenguaje y la autonomía de la gramática (sobre los otros sistemas cognitivos), así como la existencia de un «órgano del lenguaje» y de una gramática universal. Se opuso con dureza al empirismo filosófico y científico y al funcionalismo, en favor del racionalismo cartesiano. Todas estas ideas chocaban frontalmente con las sostenidas tradicionalmente por las ciencias humanas, lo que concitó adhesiones y críticas apasionadas, que le embarcaron en numerosas polémicas, sin parangón en la historia científica de los últimos tiempos, lo que le ha acabado convirtiendo en uno de los autores más citados y también más respetados.
También es fundamental su contribución al establecimiento del ámbito de las ciencias cognitivas a partir de su, para algunos, crítica demoledora del conductismo de Skinner y de las gramáticas de estados finitos, que puso en tela de juicio el método basado en el comportamiento del estudio de la mente y el lenguaje que dominaba en los años cincuenta. Su enfoque naturalista en el estudio del lenguaje también ha influenciado la filosofía del lenguaje y de la mente (ver a Harman y a Fodor). También se le considera creador de la jerarquía de Chomsky, una clasificación de lenguajes formales de gran importancia en teoría de la computación.
Paradójicamente, pese a su enorme contribución a la ciencia del siglo XX, fuera del ámbito académico es mucho más conocido por su activismo político y sus duras críticas a la política exterior de EE.UU. y de otros países, como el Estado de Israel. Chomsky, que desvincula completamente su actividad científica de su activismo político, se describe a sí mismo simpatizante del anarcosindicalismo (es miembro del sindicato IWW). Considerado por el New York Times como "el más importante de los pensadores contemporáneos",4 es considerado una figura muy influyente de la izquierda estadounidense, y es especialmente admirado en Europa, donde sus conferencias, artículos y ensayos políticos se reimprimen constantemente.


Activismo político

Su activismo político arranca de la movilización popular contra la Guerra del Vietnam. Esta participación lo llevó a analizar el papel del mundo académico en la implicación de Estados Unidos en esta guerra. Fruto de este esfuerzo fueron varios artículos compilados en el libro American Power and the New Mandarins (El poder estadounidense y los nuevos mandarines) 1969, de entre los cuales destaca La responsabilidad de los intelectuales 1967. Desde entonces ha sido muy conocido por sus ideas políticas libertarias, las cuales se centran en la lucha por superar el déficit democrático existente de Estados Unidos --es decir la gran distancia entre las decisiones políticas y la opinión pública--, y en denunciar las ambiciones imperiales del gobierno de este país en el mundo.
Se define a sí mismo como partidario de la tradición anarquista, especialmente de la corriente de orientación laboral del anarquismo, el anarcosindicalismo, y es miembro del célebre sindicato revolucionario estadounidense IWW. Pese a ello, no se opone totalmente a la política electoral, al menos en el ámbito de la estrategia: su postura en las elecciones de Estados Unidos es que los ciudadanos deberían votar por los demócratas locales si con ello se consigue sacar del poder a los republicanos, mientras que en las situaciones donde las victorias republicana o demócrata están claras ha pedido el voto para candidaturas más a la izquierda, como las del Partido Verde. Es uno de los más importantes colaboradores del grupo mediático independiente Z Communications. Esta actuación se inscribe claramente dentro de la tradicional táctica anarcosindicalista de impulsar movilizaciones populares que coaccionen la acción de los poderes públicos y fácticos hasta conseguir cambios concretos y reales (véase el prefacio de Chomsky al libro de Rudolf Rocker, Anarcho-Syndicalism: Theory and Practice, 1989)
Desde un punto de vista más personal, y precisando sus puntos de vista más filosóficos, también ha indicado que se considera un conservador de la variante liberal clásica (Chomsky's Politics, pp. 188) y se ha definido como un sionista; aunque observa que su definición de sionismo es considerada por la mayoría como antisionista, como resultado de lo que él percibe un cambio, desde la década de 1940, en el significado del sionismo. (Chomsky Reader) Dentro de esta línea y rescatando su contenido libertario, Chomsky ha declarado su admiración y adhesión al kibbutz como forma social alternativa.
Con el tiempo, se ha convertido en una de las principales figuras de la política radical estadounidense. Junto a José Saramago o Leonardo Boff, entre otros, es uno de los principales intelectuales de la izquierda en el mundo, pese a lo cual, a diferencia de su actividad científica, su aportación teórica en el ámbito político no es demasiado relevante. Nunca se ha considerado un teórico en política, sino simplemente un ciudadano informado que mantiene una actitud muy crítica hacia la ideología dominante. Chomsky cree que, mientras la actividad científica no está al alcance de cualquiera (ya que exige una formación y una abstracción conceptual muy elevada), para la actividad de crítica política basta una cierta apertura de espíritu. Ha reiterado a menudo que la política debería ser cosa de todos y no dejarse en manos de la intelligentsia, ni mucho menos aceptar que sólo los profesionales de la política (sean periodistas, intelectuales o políticos) sean los únicos capacitados para opinar sobre política.
Uno de sus principales aportes intelectuales ha sido el análisis de los medios de comunicación. En sus estudios sobre el tema se ha ocupado de los enfoques sesgados, o incluso engaños, que hay detrás de la supuesta neutralidad de los medios más prestigiosos. Se trata de un trabajo de "contrainformación" que ha obtenido gran difusión y que muchos otros han continuado. Fruto de este esfuerzo es el libro "Los guardianes de la libertad" escrito junto con Edward S. Herman, profesor de la Universidad de Pensilvania.
Su denuncia de la política exterior de Estados Unidos, de las deficiencias democráticas de su maquinaria política, y de los engaños de los grandes medios de comunicación en este país, supone poner en duda tres de los pilares del nacionalismo estadounidense. Por otro lado, su visión sobre la política del estado israelí en Medio Oriente es parte de su crítica a la política exterior de Estados Unidos. Chomsky señala que desde hace años la maquinaria militar israelí depende enormemente del apoyo material y diplomático de Estados Unidos, y que ambos estados realizan sistemáticamente acciones violentas al margen de las leyes internacionales. Esta última circunstancia ha motivado que Chomsky declare que según los criterios internacionales actuales, ambos estados ejercen el terrorismo. En concreto en su libro 11/09/2001, afirma que los Estados Unidos es "uno de los principales estados terroristas" ("a leading terrorist state").
A raíz de estas denuncias, varios detractores de Chomsky lo han tildado de anti-americano. Algunos incluso han comprendido sus críticas como una supuesta obsesión antiestadounidense y antisionista. Especialmente controvertida para algunos nacionalistas, por tratarse de una persona de origen judío, es su crítica a la política del gobierno de Israel. Ha sido también polémico su apoyo a la libertad de expresión en los que se conoce como el escándalo Faurisson. En la década de 1970, Robert Faurisson realizaría un estudio y escribiría un libro en el cual concluye que muchos de los acontecimientos en el holocausto no existieron realmente, tal como las cámaras de gas. Chomsky firmaría una petición para garantizar a las autoridades la libertad de expresión, aclarando que él mismo no compartía el punto de vista negacionista, pero que no reconocía expresiones antisemitas en el trabajo de Faurisson. Chomsky califica al holocausto como la peor muestra de locura colectiva en la historia de la humanidad, pero considera fundamental garantizar la defensa de la libertad de expresión, aún para aquellas ideas popularmente mal vistas. Por último, es destacable la crítica que hace de la izquierda posmoderna y de su entusiasmo por el relativismo cultural que, al deconstruir la noción de verdad, ha invalidado también la posibilidad de la crítica.
Sus afirmaciones políticas le han hecho contar con un gran número de simpatizantes en amplios sectores de la izquierda, especialmente europea y latinoamericana, y ganarse también un gran número de detractores. Su libro 11 de setiembre (9/11) obtuvo una gran difusión pese haber sido publicado por una pequeña editorial. Sólo la edición de este libro en inglés vendió centenares de miles ejemplares, y ha sido traducido a gran número de lenguas. Posteriormente, su libro Hegemonía o supervivencia: la búsqueda estadounidense del dominio global fue recomendado por el presidente de Venezuela Hugo Chávez en su discurso frente a la asamblea general de la ONU el día 20 de septiembre de 2006, lo que ocasionó que dicho libro en aproximadamente dos días pasara, del puesto 160.772, al número 2 de los libros más vendidos en Amazon.7
En cuanto a España, ha firmado el manifiesto de apoyo a la candidatura de la formación política Izquierda Anticapitalista.


Fuentes: http://es.wikipedia.org/wiki/Noam_chomsky